Ruta, Roca Blanca

Pico Rocablanca 2.750m

 

Hablar del Roca Blanca significa ponernos ante una gigante y majestuosa pala que dibuja el horizonte de esta septentrional parte de la provincia de Lleida, en los Pirineos Catalanes. Queda situada entre la frontera francesa y el Valle de Aran. Conduciendo por la C13 y llegando a Esterri d’Àneu ya se puede ver, acompañada del Qüenca a la izquierda. Su orientación principal es este aunque por la forma de bañera que tiene hay partes de norte y sur. También recibe el nombre de Pico de Moredo, a 2.750 metros de altura. El terreno bajo y la nieve que tiene le dan el nombre y la hacen especial.

La ruta hasta allí obliga llegar hasta Esterri d’Àneu, tanto si es por Sort (carretera C13) como si es por el Valle de Aran (carretera C28) y seguir después por la C147 dirección Alòs d’Isil. Llegaréis al pueblo de Isil y después recorreréis 2 kilómetros más hasta encontrar una pista que sube en dirección al itinerario. La pista está en bastante mal estado y va haciendo curvas pasando por diferentes bordes. Dependiendo de la nieve y del vehículo en el que vayamos es posible no poder avanzar más, incluso que hagamos de subir foqueando des de muy abajo, haciendo el desnivel mayor (recomendable ir en 4×4). Continuamos por la pista que nos lleva por la umbrosa del bosque. Allí se ve toda la pala. Continuamos hasta una cabaña metálica que también sirve de refugio y nos desviamos hasta un barranco llamado Portiero. La altura aquí es de 1.900 metros. Continuamos la marcha haciendo 200 metros más de desnivel, donde se divisa un llano bastante grande. Ahora se ve claro el lugar por donde continuar subiendo; debido a la falta de nieve hay pocas opciones de seguir sin dejar de tocarla. En condiciones buenas de nieve es mejor acceder por la derecha de la pala ya que suaviza la pendiente. Es conveniente sacarse las pieles, ponerse los crampones y aprovechar el canal semi-helado para remontar 150 metros más. Aún nos quedan 450 metros de desnivel. Ahora toca ir quemando las pieles, buscar la cresta derecha y seguirla para pisar los 2.750 metros del Roca Blanca. Unos metros antes de terminar se hace imprescindible sacar la tabla para afrontar la última parte más derecha.

Estamos arriba, finalmente.

La Pica d’Estats, Maladeta, Sant Maurici, todo el Valle de Aran… son las vistas que nos ofrece: un regalo. No se observan aludes por sus cercanías, a pesar del viento del norte de toda la semana. El descenso se presenta ancho. Se puede elegir toda la pala (la parte de arriba es la más derecha). También se pueden desencadenar giros amplios sin problemas, con velocidad, hasta llegar al llano donde nos hemos puesto los crampones. Seguimos por la misma ruta de subida y chocamos con la casita metálica y la pista y, desde allí, por la umbrosa hasta el coche. Abajo nos queda Alòs d’Isil.

Ha sido un placer.